Análisis de Entorno y Evaluación de Riesgo en el contexto político, social, económico de Latinoamérica.

@APIntegra

miércoles, 24 de agosto de 2016

El Estado Comunal: La Antiutopía de "La Suprema Felicidad Social"




24 de Agosto 2016
Por Aura Marina Palermo

En Venezuela, desde el 15 de diciembre de 1999 se vienen creando condiciones desde la vieja estructura del Estado, para la transformación y construcción de un nuevo modelo conocido como Socialismo del Siglo XXI: El Estado Comunal o “Estado de Misiones Socialistas".

El  Socialismo del Siglo XXI es una izquierda "indefinida" de ideología confusa, es un batido teórico con ingredientes de todos los pensadores del comunismo de los siglos pasados, no podemos encontrarla en un libro para comprender como opera, y debemos armar un rompecabezas donde la ficción supera la realidad, en donde estrategias no convencionales son las que marcan la pauta en esta vieja -pero más vigente que nunca- lucha en la búsqueda de un nuevo orden mundial, porque con la caída del muro de Berlín, el Comunismo no murió, al contrario, inicia su renacer entre las cenizas para expandir el poder del mal por vía electoral e institucional.

El Neocomunismo como también se le conoce, no es un proyecto netamente económico, eso sería quedarse en la punta del iceberg, su fórmula se construye bajo un enfoque sistémico, de allí la articulación del denominado injerto socialista, el cual abarca la política, la ideología, la estética, la transformación cultural, la organización y el sistema legal que lo respalda, es por ello que sustituyen el anterior sistema de valores, este proceso que pudo activarse en pocas semanas, o meses, como sucedió con las sangrientas revoluciones comunistas del siglo XX, en el caso del Socialismo del Siglo XXI se planificó por la vía electoral, siguiendo un modelo de revolución pasiva por etapas, para un plazo de 20 años.

De esta forma no convencional, van destruyendo todo aquello que evoque al modelo anterior porque de lo contrario quedaría expuesto a las inercias o reflujos de las lógicas capitalistas, pero se trata de una construcción es gradual, porque debe ir acompañada de la creación del "Hombre Nuevo Socialista", lo que requiere transformar la escala de valores de la sociedad, tal como lo describo en mi artículo anterior sobre la sumisión de las voluntades.

Esto no es una abstracción inexistente e inalcanzable, la vienen construyendo día a día en la práctica con cada uno de sus movimientos, mediante el desplazamiento del viejo modelo y de las elites que dominaron el escenario político y económico del país, sin prisa pero sin pausa, porque los objetivos estratégicos a largo plazo, se vienen concretando mediante una suerte de cortoplacismo táctico.

La transición socialista del siglo XXI se fundamenta en un pensamiento estratégico, donde todos los pasos que deben darse en el desarrollo socio económico, se toman para encaminar el estado futuro de la sociedad en dirección hacia un modo comunista de producción y de vida, donde el Estado subordina al ciudadano para poder avanzar hacia el quiebre final del modelo "capitalista burgués" -la “ruptura histórica”- siguiendo las directrices del Proyecto Nacional Simón Bolívar (PNSB) 1999-2020, y sembrando así las bases de un nuevo modo de producción, nuevas formas de propiedad, bajo los principios de una planificación central, donde el Estado tiene el control del capital y de la distribución de los bienes y servicios, usando como sus aliados a cuadros revolucionarios, bajo la figura de "pueblo organizado" en representación del "poder popular", que en realidad son el brazo táctico del Estado para ejecutar el control del nuevo orden, y el nuevo metabolismo social, como ya lo podemos observar en las estructuras  de los “Comités Locales de Abastecimiento Popular” (CLAP).

Los CLAP no son una medida improvisada, obedecen a la construcción del nuevo modelo socioeconómico de la "Agenda Alternativa Bolivariana", autodenominado como "humanista y autogestionario", cuyas bases productivas fueron diseñadas hasta formar un modelo pentasectorial, con su propio régimen de propiedad y gestión, que persigue que "todos vivan en similares condiciones" bajo el precepto de "La Suprema Felicidad Social", es decir, un modelo social y productivo comunista, donde todos vivirán en iguales condiciones de miseria y esclavitud, para ello, se deben ir sustituyendo las viejas relaciones de producción del sistema capitalista, lo cual pasa por su lenta pero segura destrucción, para ir injertando el nuevo modelo fundamentado en la propiedad social comunitaria, a través de las "Misiones Socialistas".

El cambio del sistema económico en transición al socialismo pasa por el proceso de estatificación de sectores estratégicos, los cuales incluyen las redes de distribución, medios de producción, comercio exterior e interior, industria, transporte, educación, salud y la banca, siendo esta última indispensable para la consolidación de las relaciones de producción socialista. De esta forma la revolución consolidará no solo el poder económico, sino el poder político y el control social del país, para lo cual resulta indispensable la destrucción del mercado y de la democracia, siguiendo lo planificado en el PNSB, el cual se desarrolla conforme a las relaciones de distribución y producción que surgieron de las revoluciones comunistas del siglo XX.

Es por eso que desde el año 2000, comenzamos a ver la inseminación de lo que será el Estado Comunal - "Estado de Misiones Socialistas" y la nueva forma de distribuir el poder político, económico, social y militar con el plan cívico-militar (recordemos que los modelos comunistas son militaristas) denominado "Plan Bolívar 2000", y el inicio del "Plan Alterno Simón Rodríguez", política socialista educativa que se puso en marcha con el Proyecto Educativo de las Escuelas Bolivarianas.

Bajo la fachada propagandística de querer resolver los problemas sociales, lo que se construye es el paradigma económico Chavista-Castrista, que recurre a la trasnochada visión comunista de miseria y esclavitud, mediante el control absoluto de los sectores estratégicos para la revolución, a fin de quedarse, no solo con todo el poder político (y militar), sino el económico y social, donde el capitalismo de estado y mercantilista será "pa los panas", es decir para boliburguesía cómplice y para  la inversión extranjera en las zonas económicas especiales, con suministro de mano de obra "barata" para los países aliados (Estado Mafioso, el Estado como negocio o corporación para beneficio de una mafia y sus poderes conexos).

Para dar este paso la revolución va ejecutar "El Sacudón” contra el viejo modelo "adeco-burgués" y “El Revolcón" contra el mercado (y la “guerra económica”), y así establecer una nueva “geometría del poder”, y crear una nueva división político-territorial de la nación, una nueva forma de distribuir el poder político, económico, social y militar, teniendo como eje al Poder Comunal.

Es por ello que observamos, cómo se viene construyendo paulatinamente un sistema de comunas en "autogobierno", donde las mismas van tomando un rol fundamental en la transformación funcional, geográfica, política, económica y social, lo cual implica la disolución del viejo Estado "Adeco Burgués", cuyo primer paso será disolver la Asamblea Nacional.

Este nuevo modelo de Estado - Poder Comunal, se va a traducir en una división del territorio desde una nueva perspectiva estratégica, en ejes, regiones y corredores de desarrollo, como instancias de gestión geopolítica, y en la desagregación del poder del Estado, bajo la figura de nuevas instituciones que terminarán sustituyendo a las Gobernaciones de estado y Alcaldías, por Comunas y Consejos Comunales, como instancias de gestión de políticas públicas (el Poder Comunal) siendo los Consejos Comunales, el núcleo y base, y las Comunas, el medio de "socialización" de la función pública bajo la figura del autogobierno.

De esta forma ladrillo a ladrillo, se viene construyendo una mega estructura comunista bajo la figura (excusa) del Poder Popular, con el fin único de avanzar rumbo al Estado Comunal - "Estado de Misiones Socialista". Desplazando el derecho a la propiedad privada por la propiedad social (colectivización), modificando todas las relaciones sociales de producción y distribución, el mercado interno y la geometría del poder público.


El principio organizativo de la futura sociedad comunista, reposará en el estado comunal y las misiones socialistas, las cuales están concebidas para transformar las condiciones de vida, la realidad concreta y, en consecuencia, las relaciones de poder a nivel social, cultural, religioso y económico, hasta controlar todos los aspectos de la vida de individuos y poblaciones, lo que supone la anulación de las libertades políticas y sociales, individuales y colectivas, características de un estado de república y democracia. En esto realmente consiste la construcción de esa “Suprema Felicidad Social", que sólo es otro invento más de un gobierno del mal, para la destrucción y muerte de la economía, la sociedad y la libertad.



Aura Marina Palermo, es analista de entorno y de evaluación de riesgo, especializada en el contexto político, social y económico de Latinoamérica. En twitter es: @APIntegra
Aura Marina Palermo, es analista de entorno y de 
evaluación de riesgo, especializada en el contexto 
político, social y económico de Latinoamérica.
En twitter es: @APIntegra

viernes, 15 de julio de 2016

La Sumisión de Voluntades

La ideología totalitaria del Líder "Supremo" al ser interiorizada, sustituye el anterior sistema de valores
Por Aura Palermo
“Cristo no podía nacer en cuna rica, no hubiese sido él. Tenía que ser un niño pobre como hemos sido nosotros; tenía que ser un joven pobre; tenía que vivir entre los pobres para poder ser el Cristo Redentor de los pobres y del mundo… Cada día creo más en la idea de Cristo y en su ejemplo. “Lo que Cristo anunció, el reino de la paz, el amor y la igualdad, eso se llama socialismo”.
Hugo Chávez
¿Las Conquistas sociales o la conquista de la sociedad?
 Para mentes siniestras que trabajan para el mal como lo son la de de Hitler y Fidel Castro para transformar no solo son suficientes los hechos lo que se debe transformar es al Hombre.
 En la sociedad actual, en la que el control de los ciudadanos, coercitivo o no, se halla más perfeccionado que en ningún otro momento de la historia de la Humanidad, es importante que sepamos diferenciar a los “malos gobiernos”, de los gobiernos del mal. Su problema no es de la gestión y estructura del poder político, es todo un sistema complejo que se despliega en todos los ámbitos del ser humano a nivel social, cultural, económico, de su pensamiento y hasta espiritual, porque su objetivo es el control absoluto del hombre anulando su libertad de identidad y voluntad.
 Esto se desarrolla de la mano de la maquinaria ideológica de un partido único que rinde culto al “Líder Supremo”, al falso Mesías que promete un mundo mejor, la salvación, el “hombre nuevo”, la tierra prometida bajo un tipo de cultura y representaciones simbólicas que lleven al rebaño a la sumisión. 
Las ideologías totalitarias funcionan como sectas destructivas, en otras palabras, son un sistema que desbarata la identidad del individuo: sus creencias, su comportamiento, los procesos de pensamiento y las emociones, que constituyen un patrón definitivo formado por la familia, la educación, las amistades y, lo que es más importante, las cosas elegidas libremente por la persona, son sustituidas por otra identidad: una identidad “artificial” como mecanismo de sumisión para el control social.
En los regímenes totalitarios de Hitler, Mao, de Fidel Castro y su creación mas reciente, el Socialismo del Siglo XXI de la mano de Hugo Chávez Frías, el control mental es un proceso social, reforzado por el entorno, que debe llevar a la masa a despojarse de su vieja identidad y apegarse a una nueva, la de “El Hombre Nuevo”.
Es por ello que cualquier realidad que pudiera recordarle su identidad original, durante estos 17 años se viene reemplazando, cualquier cosa susceptible de confirmar su anterior forma de ser, es apartada para su destrucción paulatina, y sustituida por la realidad del grupo. Aun en los casos de los individuos que al principio sólo simulen aceptarla, la “nueva realidad” tarde o temprano les llegará.
La ideología totalitaria del Líder “Supremo” al ser interiorizada, sustituye el anterior sistema de valores, este proceso puede ser activado en unas pocas horas, pero habitualmente necesita días o semanas, y hasta años, para consolidarse.
El control mental o «reforma del pensamiento», desde luego, puede encarnarse bajo la apariencia de seres amistosos, carismáticos y bondadosos, de forma que el sujeto no está tan a la defensiva, de esta forma el nuevo sistema de “valores”, es interiorizado en la estructura de una nueva identidad “Chavista, Bolivariana, Cristiana” que no es otra cosa que Castrista.
 La manipulación de la conciencia equivale al origen del mal.
 En este artículo me referiré a la hipnosis no en su acepción clásica de un estado focalizado de atención, en donde se experimenta pérdida de conciencia durante, o de memoria después del trance. En este caso al hablar de hipnosis trataré de un fenómeno colectivo -hipnosis colectiva- semejante más al de un enamoramiento obnubilado y terco, en donde se obtiene una alteración duradera de la conciencia que permite a la masa actuar, incluso en contra de sus intereses, ya que debilita su capacidad de pensar y comprender con independencia. Para el hipnotizado en estos casos, la percepción del mundo, incluso de un mundo invisible ante los hechos, se vuelve real.
A partir del Siglo XX, se han desarrollado diversos métodos de control hipnótico-subconsciente artificialmente inducido, métodos propagandísticos de control mental y de eliminación de complejos éticos, que producen como mínimo una indiferencia cómplice hacia los demás y a nosotros mismos.
En el control mental no necesariamente, hay abuso físico, los “procedimientos hipnóticos” de hecho se combinan con los de dinámica de grupo, para conseguir un fuerte efecto de adoctrinamiento y culto, el cual lo podemos observar tanto en el Chavismo como en la MUD. Donde la sinergia perfecta entre ambos, permite la retroalimentación positiva del Proyecto Nacional Simón Bolívar (PNSB), necesaria para su implantación sin encontrar ninguna resistencia seria que pueda ponerlo en peligro.
El individuo es engañado y manipulado sin amenaza directa, pero si indirecta y subjetiva, para que acepte las alternativas ordenadas. A diferencia del lavado de cerebro que puede implicar alguna forma de violencia. Estos procedimientos hipnóticos, combinados con los de dinámica de grupo, obtienen un fuerte y consolidado adoctrinamiento al culto de la ideología totalitarista como religión, y a su “Líder Supremo”, al punto que el “Candidato Eterno” de la oposición oficial, imita penosamente al líder de la revolución chavista/castrista, reforzando su imagen redentora, como la de “Cristo en la tierra”.
Es así como este sistema de valores, se interioriza en la nueva identidad: la identidad del “Hombre Nuevo” a la imagen y semejanza del “Líder Supremo”, sin sospechar que cuando sea el momento oportuno, los diablos serán soltados, y la sociedad vivirá los fenómenos morbosos más diversos, superando todo tipo de racionalidad, porque el poder del mal es irracionalmente siniestro.
Para alcanzar una plena realización ciudadana, hay que destruir el control social que el castrismo ejerce sobre cada uno de los ciudadanos, mediante sus cultos a la revolución bolivariana o a la oposición oficialista.
El comunismo una “religión” que rinde tributo al Mal.  Una secta destructiva de las sociedades

El comunismo ha sido uno de los más poderosos movimientos políticos e intelectuales del mundo contemporáneo, capaz de suscitar una amplia esperanza colectiva en la posibilidad de crear una sociedad más justa.  El mundo catalogó la caída del muro de Berlín (1989) y la implosión de la URSS, como el “acta de defunción” del Comunismo, olvidando que la verdadera lucha por la libertad y la paz, no puede terminar nunca.
Como en toda secta destructiva de sociedades, el comunismo no es solo una ideología (Fe), y un partido (iglesia), para sus seguidores es la construcción científica de la utopía de la “Tierra Prometida”, cuando en realidad, es la reencarnación más terrible del infierno en la tierra, una oscura historia de represión y terror, que ha provocado millones de muertos.
Desenmascarar al régimen chavista-castrista en el terreno neurálgico del control de la sociedad, mediante diversos “métodos de influencia” de la “psicología social marxista”, para moldear y controlar individuos y enteros grupos sociales, contribuiría para colocar la tragedia cubano-venezolana, ante la opinión pública mundial, en su real dimensión “orwelliana”, y denunciar también que esta amenaza, puede perfectamente extenderse a otros países latinoamericanos.


Aura Marina Palermo, es analista de entorno y de evaluación de riesgo, especializada en el contexto político, social y económico de Latinoamérica. En twitter es: @APIntegra

Aura Marina Palermo, es analista de entorno y de evaluación de riesgo, especializada en el contexto político, social y económico de Latinoamérica.
En twitter es: @APIntegra

miércoles, 6 de julio de 2016

Así van a disolver la Asamblea Nacional

05 de Julio 2016
Por Aura Marina Palermo
Los seductores cantos de sirena de aquella mañana del 4 de febrero, donde aquel “por ahora” tenía el siniestro objetivo de un “para siempre”. Esas hipnóticas palabras jamás habrían llegado a los oídos de las masas, sin el apoyo incondicional mediático y financiero, de los amos del valle, de las cúpulas partidistas antiCAPsista, y toda esa “intelectualidad” ficticia que nunca ve, ni ve más allá de sus libritos que se aprendieron caletreadamente en prestigiosas universidades, amen de los monopolios comunicacionales.
Esos son los mismos actores que hoy, después de 17 años de chavismo de bolsillo y oposición de corazón, nos dicen que esto es un mal gobierno, que la improvisación es lo que caracteriza a sus acciones y en consecuencia, esta crisis política, económica y social es producto de la ineptitud de la dirigencia oficialista.
Mientras los demócratas calculan la democracia aritméticamente, los comunistas avanzan geométricamente. La ruta esta trazada ¿Qué haremos los demócratas?
Mientras los demócratas calculan la democracia aritméticamente, los comunistas avanzan geométricamente. La ruta esta trazada ¿Qué haremos los demócratas?
Para las mayorías, este caos que vivimos obedece a la ineptitud de las acciones de un mal gobierno. Sin embargo, valdría la pena abrir la mente, dejar de ser rebaño y preguntarnos si mas bien obedece a una estrategia de poder, y a la declaratoria de guerra al capitalismo, al “imperialismo” y a la democracia, por parte del castrismo en su colonización del territorio venezolano.
Lo primero que debemos tener en cuenta, es que la política puede adoptar la guerra como una extensión más amplia de su acción, parafraseando a Von Clausewitz, por lo tanto demanda el máximo de realismo, porque la culpa de nuestros fracasos no son las trampas del contrincante/enemigo, sino la subestimación y las malas estrategias.
Ya desde los años 90, Chávez le declaró la guerra al modelo capitalista, al imperialismo y a la democracia, lo cual lo podemos vislumbrar entrelineas en su discurso de la Habana de 1994, algo que posteriormente, se confirma y resplandece en la Agenda Alternativa Bolivariana de 1996, donde nos señala que su proyecto político consiste, no solo en  la reestructuración del Estado, sino de todo el sistema político, desde sus fundamentos filosóficos mismos, hasta sus componentes y las relaciones que los regulan. En otras palabras, la Refundición (destrucción) de la Republica, es una acción necesaria para la Refundación (revolución) del Poder Nacional en todas sus facetas.
Es por ello que la primera acción que emprende al tomar posesión y juramentarse ante la “constitución moribunda”, fue convocar a la Constituyente de 1999, para ir hacia la instauración de la Quinta República: la República “Bolivariana”, para ir sembrando las bases del Proyecto de su transición socialista (aunque no saldría del closet para declararse socialista sino unos años después).
La Agenda Alternativa Bolivariana (AAB) y la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela, fueron las bases para el despegue hacia el Proyecto Nacional Simón Bolívar, cuyos objetivos se ubican a largo plazo entre 1999 y 2020, dividido en dos etapas: de 1999 al 2009, Etapa de Plata, y del 2010 al 2020, Etapa de Oro, donde el periodo de los años que van del 2006 al 2016 serán para desarrollar la transición al socialismo, para poder dar paso después de la “ruptura histórica”, a la etapa pos capitalista revolucionaria socialista, y así lograr la “democracia” protagónica revolucionaria (idéntica a la castrista).
El Socialismo del Siglo XXI parte de la premisa ideológica de que con las estructuras del Estado venezolano “burgués”, es absolutamente imposible la aplicación del Proyecto Nacional Simón Bolivar.
Es por ello que en su planificación del tránsito al socialismo (2006-2016) resulta imprescindible imponer la total transformación de la actual división y distribución de los poderes públicos, en una nueva geometría del poder: el Estado Comunal/Estado de Misiones.
El Tablero de “Guerra” contra el capitalismo opera estratégicamente de modo muy distinto, mientras los socialistas tienen un tablero de “GO”, los capitalistas creen que están jugando ajedrez…
Piensan anticipadamente sus metas de largo plazo, deciden qué batallas eludir, y cuáles son inevitables, saben cómo controlar y canalizar sus emociones. Cuando se ven obligados a pelear, lo hacen en forma indirecta, de modo que sus manipulaciones son difíciles de rastrear. Es así como pueden sostener su “búsqueda de la paz” como fachada, para el apoyo de la comunidad internacional, sin que la contradicción los afecte en lo más mínimo.
En el segundo plan socialista de la nación (2013-2019), uno de los objetivos a concretar será “desatar la potencia contenida en la Constitución Bolivariana, logrando la irrupción definitiva del nuevo estado social y democrático de las misiones y grandes misiones y el autogobierno en las poblaciones y territorios específicos conformados como comunas…”  ahora ustedes me dirán como encaja allí una Asamblea Nacional de la “derecha adeca burguesa”.
La planificación estratégica del Proyecto Nacional Simón Bolívar, contempla la destrucción de la geometría del poder burgués, para dar paso a la nueva geometría del poder del Estado Socialista del Siglo XX, mediante el Estado Comunal, donde el poder comunal será protagonista de la nueva forma de hacer política, basado en los principios de la estructura de poder del régimen de los hermanos Castro y del Partido Comunista de Cuba.
Esto se viene construyendo desde 1999, mediante la estrategia de la revolución pasiva y el injerto socialista, en donde se injerta el estado comunal y la revolución socialista, mientras se convive con el modelo capitalista democrático desplazándolo poco a poco, hasta ir materializando una nueva arquitectura -nueva geometría  del poder- por medio de las estructuras comunales y los consejos presidenciales populares de gobierno, dispuestos en la ley de planificación, y materializados en la ley de los consejos presidenciales populares de gobierno, del 15 de Diciembre del 2015, a pocos días del triunfo electoral de la oposición en las elecciones a la Asamblea Nacional.
Por lo tanto, la disolución de la Asamblea Nacional no solo está planteada, sino que de alguna forma la estructura que la sustituiría, que sería la Asamblea Nacional del Poder Popular está en construcción desde 1999, en nuestras propias narices.
El grito de guerra para desplazar al poder legislativo adeco-burgués ya fue emitido en medio del caos que implica la etapa prerrevolucionaria, seremos testigos del parto de la Asamblea Nacional del Poder Popular en algún momento.

Aura Marina Palermo, es analista de entorno y de evaluación de riesgo, especializada en el contexto político, social y económico de Latinoamérica.
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lunes, 6 de junio de 2016

LA AMENAZA CASTRISTA: DE VENEZUELA PARA EL MUNDO


Caracas, 6 de junio de 2016

Por Aura Marina Palermo y Federico Boccanera.

“El socialismo totalitario no desapareció en 1991 con el colapso de la Unión Soviética, todo lo contrario, ha mutado…".
César Vidal

LA CAÍDA DE LA CASA VENEZUELA

La creciente volatilidad política, económica y social de Venezuela, exige para su debido análisis, el reconocer que la posibilidad de comprender este contexto de extrema incertidumbre, ya no depende exclusivamente de la aparente claridad de los hechos, ni de la cantidad de la información que se reciba por medios periodísticos o ciudadanos, sino que depende, hoy más que nunca, de nuestra capacidad para activar la atención en el presente, crear nuevas perspectivas, integrar nuevas experiencias y promover nuevas formas de acción.

Cualquier persona que interpreta el chavismo sólo como un movimiento político, demuestra no saber casi nada sobre él. En este caso lo que no sabemos, demuestra ser mucho más importante que lo que sabemos o creemos saber. A menudo, lo racional es lo irrelevante, y nos distrae de entender que, en lo aparentemente irracional, subyacen los verdaderos elementos determinantes que impactan la realidad.

Necesitamos con urgencia identificar y denunciar que lo que está pasando en medio del caos, busca no solo materializar sino consolidar, el denominado "punto de no retorno" del comunismo castrista en Venezuela, y su expansión hacia Hispanoamérica y España, mediante el plan denominado "Plan Nacional Simón Bolívar", ejecutado primero de la mano de Hugo Chávez Frías, en su rol de “mesías”, y luego por Nicolás Maduro en su rol de apóstol.

Contrario a lo que muchos piensan, aquí y en el exterior, lo que le ha pasado a Venezuela no es el resultado de las políticas fracasadas de malos gobiernos: ha sido la ejecutoria de unos gobiernos del mal, si, así como lo está leyendo.

De entrada, se debe anunciar en rigor, que esos gobiernos del mal no obedecieron solamente al dueto de marras, de hecho, son la obra de una trilogía en la que se debe incluir a Fidel Castro, más bien debería comenzar por él: el autor original, el verbo, el padre del redentor, y protector del apóstol.

Todo comenzó, o más bien terminó de empezar, con la difícil situación económica que se venía gestando en Venezuela desde la década de los ochenta, que culminó en la amenaza a las elites por parte de Carlos Andrés Pérez en su segundo período presidencial (1989-1993), de comenzar a desmontar el petroestado rentista que había terminado por servir sólo al poder y nunca a la nación, eso le ofreció la tan deseada oportunidad a Fidel Castro, de intervenir y actuar con una eficacia que no había podido ni siquiera soñar, en los años iniciales de su conspiración, en los años sesenta y setenta.

La incursión estelar de Fidel Castro en el terreno político nacional, se visibiliza finalmente con su recibimiento entusiasta por parte de la intelectualidad y medios, en la cumbre inaugural del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez en febrero de 1989, la cual precede en apenas 25 días, al estallido social nacional del “Caracazo”, del cual mucho se duda acerca de su espontaneidad, al menos en su fase de desarrollo inicial.

El previsor Fidel Castro de 1989, ya había sido advertido por la mismísima Perestroika, de que la isla “debería defenderse sola” (1986), es el Fidel que en medio de la festividad intelectual con la que es saludado y recibido, inicia la fase mediática, expuesta, de su intervención en Venezuela y hablamos de “fase mediática”, porque la investigación histórica da cuenta de que venía preparando y entrenando sus cuadros civiles y militares en el país, desde mucho tiempo atrás, casi desde el mismo inicio de la democracia civil (1958), la cual coincide casi que exactamente en tiempos, con la revolución cubana (1959).

Luego de aquella oportuna incursión triunfante de Fidel por tierra venezolana, a los pocos días estallaría el sacudón del Caracazo, y pocos meses después, vendría la caída del muro de Berlín, ese mismo año de 1989, y al año siguiente, la disolución de la Unión Soviética, la cual obligaría a Cuba a entrar en el “periodo especial”, sin duda alguna, la más grave crisis jamás vivida por el régimen castrista.

Y en 1992, se intenta el primer golpe, y aparece Chávez.

Y en 1993, se logra por fin derrocar a Carlos Andrés Pérez.

Y en 1994, Chávez es sobreseído de su juicio militar en marzo, y en diciembre aparece en La Habana.

Mientras tanto en el mundo, se festejaba la derrota del comunismo y se anunciaba el “fin de la historia” …

LA INVITACIÓN ES A NO SUBESTIMAR NADA, NI AYER, NI HOY, NI NUNCA.

El éxito electoral del Chavismo-Castrismo se logró gracias a las elites que fueron las que apoyaron y fortalecieron el nacimiento del "Fenómeno Chávez" en las clases medias y populares. Chávez contó con el apoyo y financiamiento de importantes grupos y personalidades de la industria, las finanzas, los medios y la academia. Nunca en la historia electoral venezolana, candidato alguno había podido disponer de tantos recursos, y de un apoyo intelectual, mediático y económico de tal magnitud.

Han pasado 17 años, y ese imperdonable error inicial, de subestimación del personaje, y de lo que él representaba como líder mesiánico de un proyecto de conquista, dominación y secuestro totalitario de la sociedad venezolana, está lejos de experimentar algún tipo de rectificación, pues ese error, en todo sentido, se sigue cometiendo en forma ya trágica, como si fuese la expresión de una fatalidad inexorable.

Lo que no se sospecha y se sigue sin sospechar, es de la existencia de un diseño preciso que ha guiado y ordenado todo lo que han sido estos años de chavismo y madurismo, diseño de matriz castrista contenido en el Proyecto Nacional Simón Bolívar, ya mencionado, y que no ha dejado de ejecutarse nunca, ni siquiera en medio de la “crisis provocada” de 2002, y con la desaparición física de Chávez. Plan integral, exhaustivo, que encuentra en una crisis inducida por años contra toda una nación, su herramienta de mayor eficacia para su avance y consolidación, sin haber encontrado hasta ahora una verdadera oposición capaz de comprenderlo, enfrentarlo y detenerlo.

UNA IMPROVISACION PLANIFICADA AL DETALLE

El Proyecto Nacional Simón Bolívar no es un simple plan de gobierno para un período presidencial, es la planificación a veinte años de cómo transformar al país con reservas de petróleo entre las mayores del mundo, en un estado totalitario Castro comunista, el cual inicia su camino con la constituyente de 1999, en donde se diseña desde Cuba, un instrumento de transición gradual para regir toda una etapa de revolución pasiva al comunismo. De allí que cada vez que uno observa a los "líderes" opositores, aferrarse a la constitución bolivariana, se debe soportar la grima de ver con que gusto se entregan a consagrar, la primera muestra triunfante de la conquista chavista del poder. Pues la primera trampa caza bobos de la revolución, fue y sigue siendo, la Constitución del 99.

De allí en adelante, se ha ido avanzando sin prisa, pero sin pausa, mediante leyes habilitantes, y un sin fin de reformas jurídicas, promulgadas casi siempre en medio de situaciones críticas creadas al efecto para justificar las acciones, culpando y acusando de paso al viejo modelo y sus actores. Con la aplicación de ese infalible método fascista de conquista, se ha logrado imponer el proyecto (el proceso) sin experimentar resbalón alguno, salvo el “accidental” de 2002, y se ha ido acorralando cada vez más al país, incluyendo esas elites y sus estamentos culturales, económicos y políticos, que han debido ser, el grupo que opusiese la mayor resistencia.

La inmensa mayoría de analistas y opinion leaders del statu quo, que han etiquetado en forma displicente al régimen como la "maquinita de imprimir gacetas…" llenas de medidas "absurdas e improvisadas…" jamás se tomaron la molestia de armar el rompecabezas, cuya estructura le ha permitido la destrucción paulatina de la base económica del país, de la producción y el mercado, para avanzar hacia una estatización esencialmente comunista, en donde por un lado se preserva el reparto mercantilista que permite ese “capitalismo para los amigos", que sólo crea riqueza para una minoría selecta, y por el otro y para abastecer en lo básico a esa mayoría de la población condenada a la necesaria pobreza y miseria, se ha ido creando un circuito de importación/distribución de subsistencia/asistencia, por vía de una extensa red de mercados, abastos y misiones estatales, que ahora en estos días ha saltado a la palestra informativa con la creación de los comités locales de abastecimiento y producción (CLAP) medida de respuesta a la “guerra económica” a la cual seguirá la tarjeta de "abastecimiento" seguro” de próxima aparición, y todas las misiones y grandes misiones del futuro estado comunal/estado de misiones.

El cambio en el rol del Estado, que se viene gestando desde 1999, tiene como objetivo el lograr que el proceso acumulativo se oriente en medio de un caos "controlado", hasta lograr la "ruptura histórica" para asa poder dar el "salto adelante" en un momento determinado, a la "revolución socialista”, la implicará la colectivización de la producción social, de la propiedad y de la sociedad que se fundirán en el futuro estado comunal.

Es ya un hecho público y notorio desde hace un buen tiempo, que esta “caotización”, va siempre de la mano de otros anuncios que parecieran aumentar la falsa entropía del falso desorden del régimen, cuando en realidad es lo contrario, y así en apariencia lo son los “conglomerados productivos”, las empresas de producción social, el plan de siembra urbana, el “plan 50” y los “9 motores de desarrollo económico”, la producción comunal, las capta huellas en los comercios privados y públicos, el “casa por casa”, y ahora los CLAP, todos episodios que son reiteradamente tomados a burla por los forjadores de opinión pública, cuando lo que en realidad está en desarrollo es la construcción paulatina e imparable, de la estructura operativa de lo que ellos prevén como la era “pos capitalista”.

Paradójicamente quienes se burlan y reducen todo análisis y explicación de este estado de cosas a la consabida rebatiña de una confederación de ladrones, corruptos e ineptos de primera categoría (cuya existencia desde luego no puede negarse), pertenecen al mismo estamento que se encuentra íntimamente relacionado con esos empresarios que, en vez de pedir y luchar por el fin de los controles y la injerencia del estado en la economía, se han reducido ellos también, a volverse tan sumisamente dependientes del estado y tan pedigüeños, como la población sometida (a la que en el fondo desprecian). Son los que piden que se le afloje un poco la soga al cuello, y que, con su entrega cohabitante cuando no colaboracionista con el estado chavista, terminan por facilitarle su avance.

Son quienes pretenden a su vez financiar a medios, periodistas, encuestadores, analistas, políticos y partidos pseudo opositores, para que la forja de la opinión pública siempre apunte en la dirección errada: no hay dictadura sino “democracia deficitaria”, no hay régimen sino “mal gobierno”, no hay planes totalitarios ni comunistas, sino corrupción e ineptitud, en fin, fíjense que para este conjunto social, cosa curiosa, la libertad nunca es una prioridad en su discurso -ni siquiera aparece en las consignas- y para ello hay una explicación: ellos son los primeros en saber que, en verdadera democracia y libre mercado, ellos desaparecerían tan arrasados, como los propios chavistas.

Frente a esto, se hace muy cuesta arriba, exponer y denunciar que todo lo siniestro, lo irracional, lo impensable, es posible, cuando nos enfrentamos a un poder que pretende consolidarse AL COSTO QUE SEA y que no les importa nada ni la falta de comida, o la muerte de seres humanos por la escasez de medicinas, ni el hampa desbordada, ni la ruina económica, en otras palabras, la destrucción del país.

Para ello, una vez más insistimos en que el caos -y el conflicto- le resulta indispensable al régimen y por eso deben fomentarlo, de la misma forma como el mal capitaliza su fuerza, realimentándose de las miserias del ser humano, reduciéndolo a solo ocuparse de sus necesidades básicas para garantizar su supervivencia, en unos casos, y haciéndolo esclavo de la codicia y los resentimientos, en otros casos. Esto permite distraer al colectivo -al final a toda la sociedad- y avanzar en la construcción del socialismo del siglo XXI, es decir el comunismo, mediante la aplicación de una estrategia llamada de "injerto socialista", que determina una etapa en donde conviven el capitalismo, especialmente en su variante de degeneración mercantilista, con el socialismo, mientras se construye y avanza con un nuevo marco jurídico, y se generan las condiciones objetivas y subjetivas de crisis orgánica, tendientes a provocar la "ruptura histórica" y así dar el siguiente paso a la fase superior: el socialismo revolucionario.

LA MENTE MAESTRA DEL MAL

Si siempre fue y sigue siendo un terrible error histórico, subestimar primero a Chávez y ahora Maduro, peor aún lo es, el de subestimar a las mentes siniestras de los hermanos Castro, en especial la de Fidel, que tiene décadas preparando la expansión de sus tentáculos a Latinoamérica (incluyendo Brasil), desde la base estratégica que para ellos siempre ha estado representada en Venezuela.

Esto que debería ser argumento desgastado por el uso, toca repetirlo, volverlo a proponer y volverlo a machacar, como si un impedimento “cultural”, impidiese su asimilación definitiva por parte no solo de la gente común, sino de la intelectualidad, la dirigencia y los liderazgos, supuestamente llamados a orientar y dirigir su destino.

En 1993 el bloque histórico constituido a partir de la degeneración rentista, se rebelaría contra Carlos Andrés Pérez, para así superar la amenaza inadmisible de un estado despojándose de prerrogativas y privilegios, ampliando su democracia y superando su devenir estatista e intervencionista, hacia el libre mercado.

En 1994, ese mismo bloque histórico coloca a Chávez en posición anotadora para hacerse con el poder, creyéndolo maleable y manejable a gusto y conveniencia, y en realidad si lo era, sólo que alguien se les adelantó en el modelado de la figura: Fidel Castro, el incuestionable consentido de muchas elites venezolanas, latinoamericanas y europeas, ayer, ahora y siempre.

Hoy, ese mismo bloque histórico amenaza con ser a su vez superado por un quiebre que nos llevara a un comunismo de conveniente doble modelo, con estado comunal para el pueblo y clases medias derrotadas, y rentismo/mercantilismo/capitalismo, confinado a determinadas zonas económicas especiales, abiertas a la inversión internacional y de burguesías nacionales debidamente conformadas desde el poder, siguiendo un modelo semejante al chino, que Cuba también transitará junto a Venezuela, en oportuno paralelismo de metrópolis/colonia, y bajo aprobación continental, “imperial” y vaticana.

Y esto podría ocurrir, bien sea mediante ruptura histórica, o por intermedio de un período transicional de régimen consensual, disfraz de democracia, dialogado/pactado de mutua conveniencia, entre estamentos de poder locales y “hemisféricos” (USA/Cuba/UNASUR/España/Vaticano/Rusia/China/Irán).

(USA lo aprobará tanto con la “liberal” Clinton, como con el populista Trump, no se ilusionen)

“Todo sea por el diálogo y la paz”.

Luego vendrá Colombia, ya bajo asedio sofocante. Y si se descuidan, también España.

Pero nadie debería sentirse a salvo en el fondo, porque el desprestigio casi ecuménico de las clases gobernantes y sus elites asociadas, podría crear puntos vulnerables a la infección progresista/autoritaria/socialista casi que en cualquier parte, usando para abrirse paso ese populismo demagógico, que parece estar viviendo una nueva primavera, incluso en el primer mundo, populismo que por ser la patología política oportunista por excelencia, resulta ser también el instrumento de arado más eficaz, para preparar el campo a la siembra del mal.

LO QUE TOCA

Toca antes que nada adquirir plena consciencia de la amenaza del castrismo y su vigencia plena, incluso en vías de reforzarse y expandirse.

Toca identificar esta amenaza en forma inequívoca, sin eufemismos ni expedientes lingüísticos de corrección política. Hay que rescatar y reconstruir el lenguaje para poder volver a llamar a las cosas por su nombre. La amenaza es contra la Libertad y la Democracia en América, y desde hace casi un siglo, esa amenaza ha sido y seguirá siendo el comunismo, cuya punta de lanza excelsa es el castrismo, el cual ahora podría contar con un aliado estratégico, en el populismo de primer mundo (y también en cierto populismo ecuménico que el vaticano pareciera estar abrazando).

Toca denunciar esta amenaza y difundirla, y exponer a sus encubridores, incluso a los encubridores inconscientes. A estas alturas, hasta los beneficios de la duda han de considerarse pecados de ingenuidad, de omisión, o más directamente de colaboración.

Toca trabajar para orientar y construir alternativas. Solo con nuevas organizaciones, civiles y políticas, con nuevos equipos formadores de opinión y liderazgo, se podrá enfrentar el expansionismo castrista y sus extensos estamentos colaboradores, enquistados en las élites de muchos países iberoamericanos, comenzando por la misma España.

Si no la hacemos, corremos el peligro de perder toda soberanía y por lo tanto la capacidad de autodeterminarnos, tal como trágicamente, le ha estado pasando a Venezuela.



Aura Marina Palermo, es analista de entorno y de evaluación de riesgo, especializada en el contexto político, social y económico de Latinoamérica.
En twitter es: @APIntegra





Federico Boccanera, es comentarista, articulista y consultor, especializado en modernización y comunicación política y partidos sociales. Además de incansable comunicador ciudadano en las redes sociales.
Su Blog es: RADIACIÓN DE FONDO
En twitter es: @FBoccanera